Prioriza tableros con baja deformación y fibras estables. Refuerza luces largas con costillas y travesaños ocultos para evitar pandeos. Sella cantos y perforaciones. Un armazón bien calculado evita reajustes frecuentes, permite tolerancias mínimas y mantiene alineaciones perfectas incluso con cambios de humedad.
Selecciona bisagras con cierre amortiguado, guías telescópicas de extracción total y soportes regulables. Verifica fichas técnicas y pesos. El sonido casi imperceptible de un cierre bien calibrado suma calidad cotidiana. Nada más molesto que un cajón vencido en un hogar compacto.
Pinturas al agua certificadas, barnices con bajo olor y adhesivos sin formaldehído mejoran la calidad del aire. Superficies claras reflejan y multiplican ventanas pequeñas. Combina mate y satinado para controlar huellas. La salud también es visual: bienestar nace cuando todo respira y brilla equilibradamente.